Carta del editor

El tema de la educación especial para adultos, que abordamos en este décimo tercer número de Decisio, representa un campo de trabajo amplio y cuyos límites no pueden ser definidos con precisión. Amplio, porque así como se refiere a la atención de personas con algún tipo de discapacidad física, intelectual o emocional tiene que ver con alumnos superdotados, con desventajas derivadas de la pobreza o la migración, con la vejez, etc. Impreciso, porque resulta cada vez más difícil definir qué es lo “normal”, para a partir de ahí considerar como “especial” todo lo que salga de esa definición.

El ejemplar que ha llegado a sus manos, o quizá tan solo a su pantalla, combina el estudio panorámico y demográfico de los primeros dos artículos con experiencias educativas desarrolladas en Honduras, Estados Unidos, México, Cuba y Argentina. Se suman dos colaboraciones: una de ellas acerca de la violencia económica, social y cultural que nuestras sociedades latinoamericanas ejercen contra las personas mayores y otra que nos instruye sobre los componentes indispensables en las intervenciones educativas con mayores.

Así las cosas, el marco de los derechos humanos se nos presenta como imprescindible. La persona que presenta cualquier tipo de desventaja, de “déficit”, que le dificulta o le impide acceder a las oportunidades de educación, empleo o recreación, tiene el derecho de que sus necesidades especiales sean tomadas en cuenta para lograr su desarrollo pleno como persona. En este sentido, nos estamos refiriendo a la responsabilidad de todo Estado y toda sociedad de proveer los medios necesarios para que ellas y ellos se integren plenamente a la escuela, al trabajo, la creación artística, la recreación, el deporte…

No cabe duda que la satisfacción de las necesidades especiales de la población con discapacidad representa un gran reto en términos de política pública, de presupuestos, de programas educativos y ocupacionales; pero más allá de ello exige, como principio, la erradicación de todas aquellas prácticas, actitudes y creencias discriminadoras en nuestras culturas.

En el número que ponemos en las manos de nuestros lectores se desarrollan tanto conceptos como experiencias educativas con adultos con discapacidad. Estas pinceladas expresan la complejidad del tema, y al mismo tiempo ofrecen un testimonio de lo que significa poner el énfasis en las posibilidades, y no en las limitaciones.

JM Gutiérrez-Vázquez

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