Carta del editor

Nunca antes nos habíamos encontrado inmersos en un mundo en el que el consumo se nos presentara como un proceso de tanta importancia. Si bien el consumo se separó de la producción hace ya mucho tiempo y muchos de nosotros estamos entregados a la producción de bienes y servicios que no consumimos y al consumo de servicios y bienes que no producimos, el desarrollo de los medios de transporte y de comunicación y de los recursos de la promoción y la mercadotecnia han convertido al consumo crítico e inteligente en un imperativo de la mayor trascendencia. La diversificación de los productos y servicios ofrecidos (el tener más de dónde escoger), que no ha corrido necesariamente pareja con la mejor calidad de lo que se ofrece, hace todavía más urgente un consumo informado y reflexivo. La educación del consumidor, en nuestros días, constituye entonces un campo de actividad crucial y consuetudinario. El Número 8 de Decisio se dedica a este problema dentro de la educación de adultos.

En el trabajo introductorio, Juan Trímboli (Chile) nos ofrece una muy interesante perspectiva y problematización del campo que nos ocupa. En los trabajos sucesivos, Ángela Zambrano (Ecuador) enfatiza la importancia de la noción de consumo sustentable y narra experiencias dirigidas principalmente a la formación de formadores; Nieves Álvarez Martín (España) narra su experiencia al abordar el problema del sobreendeudamiento de los migrantes en Europa como consumidores muy vulnerables; Carolina Peyrín Bravo (Chile) consigna experiencias educativas y sus consecuencias en el ejercicio de los derechos y la ciudadanía de las mujeres; Renata Farias (Brasil) pone a prueba nuevas estrategias en la educación de consumidores de bajos ingresos, en particular amas y amos de casa; Carmen Varese (Argentina) nos habla de la formación de agentes y promotores comunitarios para la defensa de los intereses de los consumidores de servicios públicos; Vivian Massardo (Chile) examina las posibilidades de la formación a distancia de docentes de enseñanza básica para que ellos a su vez eduquen consumidores reales y potenciales; Armando Flores (El Salvador) nos cuenta su experiencia en la formación de activistas, líderes y promotores en el desarrollo de un movimiento de consumidores críticos en su país; Jaime Delgado Zegarra (Perú) comparte con los lectores su trabajo en la organización de exposiciones y ferias itinerantes y su impacto en la educación de consumidores; Pritee Shah (India) narra de manera convincente su preocupación por el aumento en las promociones y ventas de productos comerciales en las escuelas y lo que ella ha hecho al respecto en su comunidad para impedirlo; Silvia Píriz Bussel (Uruguay) relata el uso de la educación en línea para el desarrollo de organizaciones de consumidores; finalmente, las reseñas bibliográficas, realizadas por Ricardo Iturra (Chile), dan cuenta de diversas publicaciones de gran interés en el campo de la educación del consumidor.

Agradecemos muy cumplidamente el interés, la visión y el esfuerzo desplegado por nuestro editor invitado para este número, Juan Trímboli, subdirector de la Oficina Regional para América Latina y el Caribe de Consumers International, así como la eficiente participación de la infraestructura de dicha institución y el hábil manejo de la rica información que ha ido sistematizando. Gracias también a Tamara Meza, eficiente secretaria de Juan.

J.M. Gutiérrez-Vázquez

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