Nota editorial

Sostener un huerto escolar es un reto enorme que se enfrenta mejor desde la confluencia de los saberes científicos, los saberes tradicionales de los campesinos y aquellos derivados de las experiencias. En este número de Decisio presentamos una sistematización de las reflexiones que tuvieron lugar en el VII Encuentro de la Red Internacional de Huertos Escolares, realizado en octubre de 2016, en Coatepec, Veracruz. Los artículos abordan los temas clave del encuentro: la sustentabilidad del huerto, su vinculación con el currículo de la educación formal básica, la necesidad de orientar el consumo de la comunidad escolar hacia productos sanos y producidos localmente, la producción de semillas y la sistematización de experiencias. Incluimos también cinco testimonios: dos se refieren a la conformación y trabajo de redes locales (Chiapas y Xalapa, México), y las tres restantes a experiencias de Puerto Rico, Uruguay y Brasil.

Los problemas actuales de desnutrición y obesidad —y sus consecuencias negativas en la salud— constituyen una preocupación para los gobiernos, la academia, la ciudadanía y los organismos internacionales. Ante ello, urge desarrollar no solamente alternativas al consumo de productos industrializados, sino también concientizarnos acerca de la importancia de una buena nutrición y adoptar una actitud proactiva para tener acceso a alimentos de buena calidad.

Los huertos escolares son experiencias impulsadas por gobiernos locales, instituciones académicas y organismos internacionales (especialmente la FAO) en muchos países del orbe. Se trata de iniciativas orientadas a mejorar la nutrición de los estudiantes y sus familias, que se vinculan a una serie de aspectos centrales de la vida escolar: la revaloración del trabajo manual, la utilización del huerto como “aula viva” de ciencias naturales, el desarrollo de actitudes positivas para el trabajo grupal y colaborativo, la recuperación y revaloración de los saberes de la agricultura campesina y el trabajo de la comunidad escolar en torno a un proyecto de beneficio colectivo.

A través de los textos reunidos en este número, la editora invitada y los autores y autoras muestran cuánto pueden aportar los huertos escolares para mejorar la alimentación, la pertinencia de los contenidos escolares y el trabajo colaborativo de la comunidad escolar, así como la importancia de las redes como espacios donde todos aprenden de todos para mejorar sus huertos.